He sufrido maltratos, era insegura, rebelde y guerrera. He permitido relaciones abusivas y de dependencia con hombres y mujeres; lo he consentido, y creía muchas veces que yo era el problema de todos esos vínculos. La utilicé por una experiencia desagradable sexualmente, y al día siguiente cuando desperté . . . Sentí que nacía desde muy adentro una nueva mujer en mí, y como un volcán en erupción escribí: 
«Acepto que estoy en constante transformación.
Soy cíclica, me desnudo de la rigidez.
Como el viento, bailo en movimiento, fluyo a través de él, me deshago de mí misma. 
Permitiéndome ser una con el Cosmos, giro!
Dejo mi cuerpo y vuelo. 
Soy libre, esas partículas que llamo cuerpo, no me pertenecen.
Esa voz me diluye, cuando canto suena el Universo.
Dejo de ser madre, hija o abuela, soy Una con el todo.
Fui piedra, fui río y ahora soy mujer.
Pero dentro, muy adentro cuando bailo, soy el Todo.
Soy la memoria escondida aún guardada dentro de ti. 
Te espero a cada segundo para verte abrir. 
Te acompaño silenciosamente susurrando en tus sueños, recuerdas quien soy.
Soy tu, eres Yo, Somos una, solamente hay Amor
Recuerda, despierta, escucha dentro de ti quien soy.» 
Fue  una experiencia de nacer, renacer y auto descubrirme maravillosa!
He roto patrones, vínculos enfermos y creencias negativas que no hacían parte de mí…
Durante ese tiempo cíclico, caótico y amoroso con la obsidiana dorada viví un empoderamiento muy liberador.
Pero sobre todo fue un proceso de auto aceptación, auto respeto y amor proprio.

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